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Kiyoung Ko

“La luz controla el comportamiento y las emociones de la gente”

“Lo primero que quiero hacer es que las cosas parezcan naturales”, indica Kiyoung Ko de Bitzro, Seúl. “No quiero que la iluminación sea exagerada, pero sí crear algo que genere una emoción, un sentimiento. Siento que el origen de la luz es la luz natural, la luz diurna. Siempre debe haber espacio para la luz natural: incluso cuando diseño iluminación artificial, quiero que parezca natural. A ver si lo explico: cuando estoy en un parquet, el alumbrado urbano o la luz del metro pueden hacerme sentir incómodo. Pero la luz revela que si yo me quedo ahí un buen rato, me sentiría confortable. Espero que el usuario cree un nuevo espacio desde el sentimiento que combina el confort dado por la luz y las propias sensaciones y emociones del usuario”.

 

Club Nine Bridge golf resort, Jeju Island, South Korea © Bitzro

 

“La luz controla a la gente, el comportamiento y las emociones de la gente” Puede hacerla aún más feliz. En mis proyectos de iluminación, pienso en la gente, en lo que están haciendo, en lo que hacen aquí y en por qué lo hacen. Me pongo en el lugar de la gente que trabaja en ese lugar. Ahora me estoy concentrando en los seres humanos, en el medio ambiente. Me gusta pensar en mi iluminación como ‘homocéntrica’ y estoy interesado en incluir la vida humana en mi luz.
Incluso si la iluminación parece muy funcional, yo no la diseño de esa forma. Imagino a la gente trabajando, y el movimiento, y pienso en la música de esa zona. Oímos numerosos sonidos diferentes en una zona. La música es la combinación de un sonido hermoso y un montón de ruidos”.

¿Le inspira la música?


“Toqué el piano durante 15 años, pero luego lo cambié por el diseño. La música tiene cuatro dimensiones. El arte es simplemente una cuestión de tiempo. El diseño habla del espacio y es tridimensional. Un día asistí a una conferencia de un escenógrafo. En escenografía, la luz es un proyecto tetradimensional porque cambia en el tiempo. Oí que no había nadie especializado en ese campo y me apunté a un programa de prácticas del departamento de arquitectura. Cuando hacía preguntas sobre conceptos de iluminación, nadie sabía darme una respuesta. Busqué una escuela y encontré algo de información sobre la Parsons Lighting Design School. Allí fui después de graduarme. Mi tesis fue sobre la interrelación de música y diseño. La música es espacio. Creo que necesitamos luz para hacer el espacio tetradimensional. Leí un libro que decía que debíamos incluir la luz en el espacio. Lo hallé fascinante. Y me di cuenta de que la luz puede dotar al espacio de cuatro dimensiones. La luz hace cambiar a la gente. La gente ve alguna clase de emoción cuando valora el concepto o el tiempo, que es más como sentir el espacio. Hay muchas melodías y música sobre la luz de la luna, Debussy, nocturnos. Cuando toco esa música, siento la luz de la luna. La luz cambia con el tiempo, igual que el ambiente. Y por esos cambios ambientales, la gente se siente distinta. Si oigo el Claro de luna de Debussy de noche, o de día, o a la luz de la luna, el cambio de ambiente afecta a mis sentimientos. Quiero que el usuario observe el sonido en un espacio y sienta la emoción. Intento encontrar el sonido de una zona y después visualizo ese sonido y lo integro en la iluminación. Hay ciertos sonidos que gustan a la gente, y otros que no. Con la luz pasa lo mismo. Hay unos tipos de luz que les gusta a la gente y otros que no les gusta. Y yo intento imaginar cómo puede ser la luz aceptable para la gente y trato de visualizar el sonido en la luz”.

¿Puede contarnos algo de sus proyectos?

 

“Mi primer proyecto tras abrir la empresa en 1998 fue el ‘Club Nine Bridge’, un ‘resort’ de golf en la isla de Jeju. El arquitecto principal fue Denniston, una empresa británica, que complementé con otros locales. Quería darle a la entrada una sensación de bienvenida. El recorrido estaba jalonado de árboles y el arquitecto quería levantar postes junto a ellos. Pero yo no quería usar postes artificiales: quería ver sólo el paisaje, la pureza del material que estábamos resaltando. El concepto de espacio es como la partición tradicional coreana. Si cierras, hay más áreas que están cerradas. Pero si abres, se convierte en un gran espacio.
Es como los fragmentos musicales.
Cada uno tiene un sentido. Y todos conectados forman una pieza musical.
La oscuridad y la luz se repiten para contrastar las diferentes caras del edificio que constituyen el conjunto. “La sensación acogedora del paisaje armoniza y se funde con la sensación de bienvenida de la luz. La idea era crear la sensación de que uno se va acercando a un lugar en cuyo interior hay algo precioso, y que se está contento por aproximarse a ese lugar. Los árboles simultanean la protección y la hospitalidad hacia el visitante”

Ha mencionado la tradición coreana.

 

¿Tiene usted influencias?

 

Primero quiero descubrir qué grado de autenticidad podría tener la iluminación coreada. Y después preguntarme cómo puedo internacionalizarla. He trabajado en proyectos del exterior. Una obra en Dubai, el Hotel Intercontinental de Angola, y también pequeños proyectos en otros países como China. Quiero que la iluminación coreana ocupe su lugar en el mundo de la iluminación. He descubierto que la sensación árabe es bastante similar a la coreana. En diseño de iluminación no hay ningún límite. No hay límite a la hora de compartir el valor de la iluminación.

 

“Creo que la revolución en la iluminación coreana llegó con el trabajo que hice para el Museo Nacional. El concepto es una pared de castillo. El perímetro edificado total es de 200-400 metros, ciertamente extenso. Y los muros superpuestos son muy gruesos, como los de un castillo de verdad. Además, está junto al río Han y en tierra baja. Del diseño se ocupó una empresa alemana y nadie esperaba que la iluminación se gestionara localmente. Pero el proyecto cambió el concepto de diseño de iluminación en Corea. En aquel momento nosotros no hacíamos diseño de iluminación, y la gente no sabía por qué había que pagar por ello. A lo largo del proyecto nos dimos cuenta de la importancia de la iluminación. En términos de conservación, no debería haber nada de luz. Pero también es una zona artificial, y por tanto no deberíamos pasar por alto la luz. La cuestión era cómo mantener el equilibrio. Y también había que tantear a la gente. En este sentido, la luz tanto natural como artificial es importante. En el museo hay calles interiores, como las de los barrios de Nueva York. Así que convenía que las cosas fueran ‘naturalizadas’. Queríamos que la gente sintiera que miraban al exterior, no al interior. Y así fue como para la luz artificial tuvimos que crear una sensación de ‘luz diurna natural’. Y esto la gente dijo que era un hito en la historia de la iluminación”.

¿Quién o qué le inspira?


“Mi compositor preferido es Beethoven, con frecuencia interpreto su música. Para imaginación: Debussy y Paganini. También hago muchos proyectos con estudiantes, diciéndoles que analicen los detalles de un proyecto en cuestión de luz. Por ejemplo, hago que comparen las diferencias entre la forma de tratar la luz de Rembrandt y de Monet/Manet. La gente puede sentir distintas emociones a partir de la misma pieza musical. Y lo mismo es aplicable a las sensaciones que crea la luz en la obra de un pintor. “También me inspiro en revistas de moda, interiorismo o arquitectura. Y en películas y libros de lectura. Yo solía diseñar teatros”.

 

¿Y le gusta algún arquitecto en particular?


“Me gustan Louis I. Kahn y Tadao Ando. Puedo oír la música en el espacio que ellos diseñan”.

Kiyoung Ko

Biografía

Lugar
Seul, Corea del Sur
Historial
"Diseño ambiental y diseño de iluminació
Experiencia
14 años
Especialidades
Arquitectura, interior, paisajismo

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