Luz y música.
Cóctel especial  

Iluminación + Música

 

¿Recuerdas el último concierto al que asististe? Si lo recuerdas como un gran concierto, seguro que fue todo un espectáculo de luz y sonido. La luz es un elemento esencial en los escenarios al que a veces el espectador no le presta la atención necesaria. No es como la escenografía o el vestuario, que se ven a simple vista. Pese a ello, es el elemento que da coherencia a todo lo que aparece en el escenario y es también el elemento que hará que un espectáculo sea impresionante o no.

La tecnología avanza a pasos agigantados. Todos los que tenemos cierta edad recordamos las imágenes de Massiel en 1968 cantando en el festival de Eurovisión.

Podemos ver claramente los detalles de su vestido y de los músicos, porque la iluminación era casi la misma para todos. En aquel entonces, la iluminación del escenario era para que se vieran y apreciaran todos los detalles. Sin embargo, hoy, la iluminación otorga un carácter muy concreto a la ambientación jugando con claroscuros, texturas y diferentes temperaturas de color, generando un fuerte impacto visual en el espectador.
iluminación con focos LED durante un concierto
El verano es el momento perfecto para los grandes eventos musicales, como el festival de Benicasim, Sonar o el Starlite. Todos ellos han ido creciendo en espectacularidad con el tiempo, pasando de tener proyectores a tener cientos de cabezas móviles y unas enormes pantallas distribuidas por el escenario, que a veces son el propio escenario. De manera que cada actuación es un show completo de luz y proyección.

La grandeza del Starlite en Marbella no sería tal sin un gran equipo detrás que represente lumínicamente un concepto, pero ¿cómo se crea este concepto? Para ello, es imprescindible conocer la música para poder empezar a crear una idea de luz, ver vídeos del artista, entorno, filosofía,… Estos son los mimbres con los que ir desarrollando la idea para que encaje como un guante el día de la puesta en escena. Debe, además, poder ser reproducido fielmente en escenarios de diversos tamaños y situaciones diferentes, produciendo la misma espectacularidad.

En un concierto de rock, por ejemplo, todo se calcula milimétricamente para crear un estado emocional concreto en el espectador. Antes de empezar el show, se genera expectación con oscuridad y un solo haz de luz en el centro del escenario vacío. La música empieza a sonar, las pupilas se dilatan y el ritmo cardíaco se acelera. Es el momento perfecto para que las luces suban de intensidad y estalle la emoción mientras un ascensor sube poco a poco al cantante entre gritos y aplausos.
mesa de mezclas y control lumínico de escenarios

De la mesa a la cabeza móvil

 

Para que cada elemento funcione en el momento adecuado, todo se centraliza en un mismo punto, desde él se vigila cada uno de los proyectores pero también el resto de componente, incluida la frecuencia de los ventiladores.

Las mesas de control son el centro neurálgico de cada evento, se programan escrupulosamente para que todo el trabajo realizado por el equipo de iluminación funcione correctamente, permitiendo unificar en un solo elemento el control de todos los equipos electrónicos. Estas mesas utilizan un protocolo llamado DMX que permite materializar el concepto lumínico controlando todos los parámetros de las luminarias. Una mesa Neo por ejemplo posee 100 universos y cada uno de ellos 512 canales. Teniendo en cuenta que una luminaria sería un canal, programar cada uno de estos universos es una tarea muy compleja que requiere de una gran destreza técnica y organizativa.

La aparición del LED ha permitido desarrollar cabezas móviles que cambian de color, apertura de haz, dirección y ritmo en un solo punto. La homogeneidad del flujo de luz, la estabilidad de la temperatura de color y lo sencillo que es cambiar el color, han hecho que no exista un show este verano sin al menos una cabeza móvil.

Para que nos hagamos una idea en la pasada gira de U2, el diseñador de iluminación Willie Williams utilizó más de 120 cabezas móviles y 156 luces estroboscópicas, a parte de una pantalla LED gigante de 500.000 pixeles que pesaba 60 toneladas. No hay cifras pequeñas en estas producciones. Para la gira MDNA de Madonna, solo el borde del escenario, canalizaciones verticales y acentos, se utilizaron más de 300 Color Kinetics iW Cove MX Powercore. 100 Color Icove Mx aportaban color al escenario, completando el efecto lumínico en los momentos álgidos del concierto.  

Color kinetics
El mejor amigo de estos proyectores es el humo o la niebla, un elemento en suspensión que permite a la luz reflejarse en sus partículas dándole corporeidad y haciendo visible el haz completo. Es entonces cuando la luz aparece como un material totalmente plástico que nos permite formar figuras en el escenario.

La luz revela solo la parte del escenario que queremos iluminar. Nos engaña y seduce, dirige nuestra atención al punto previsto y manipula nuestras emociones hasta que suena la última canción y se apagan las luces. En el camino de vuelta a casa vamos reviviendo los momentos más emocionantes, recordaremos la canción, una frase o la puesta en escena. En ningún caso recordaremos una cabeza móvil o ese chorro de luz en el momento adecuado, pero esta es la esencia de un buen trabajo de iluminación, que cuando se apague la última luz y se marche la última persona, la emoción de la experiencia perdure.
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