Cómo iluminar un  restaurante

Iluminar bien un restaurante


La gastronomía es una parte esencial de nuestra cultura, gran parte de nuestras actividades de ocio se desarrollan en torno a ella. Salimos a cenar con los amigos, nos vamos de tapas o pintxos y cada reunión familiar termina alrededor de una mesa con comida. El momento de la comida, no es un trámite nutricional, disfrutamos con ella y la convertimos en protagonista del momento.

Los bares y restaurantes son espacios imprescindibles para que esta actividad pueda darse fuera de los hogares. Su principal objetivo es la comida, pero antes de que el cliente se siente en la mesa, debe desear entrar y después quedarse a consumir. Para ello la iluminación juega un papel fundamental y debemos mimarla al detalle; ya que condiciona el comportamiento de las personas, transmite sensaciones, estados de ánimo e influirá en la experiencia del consumidor de forma positiva o negativa.

Una buena imagen exterior es tan importante como la gráfica del menú o el color de las paredes. Es la primera impresión de nosotros que tendrá el cliente. Por lo tanto la puerta y el rótulo deben ser coherentes con la imagen del local, la comida que ofrecemos y el público objetivo al que deseamos atraer. Debe seducir, invitar a entrar, sugerir calidez y dar sensación de confort. Para ello, debemos cuidar la temperatura de color, bañando suavemente la fachada y evitando fogonazos.
Luz LED en cocinas y restaurantes
Una luz para cada parte

Dentro del local la luz debe guiarnos, es importante decidir qué elementos iluminar y cuáles no, para dirigir la atención del público. Debe ser intuitiva para que nadie se atasque en un pasillo o recepción y avance al punto que queremos. No debemos olvidar que aparte de generar una agradable experiencia en los clientes, debe suceder lo mismo con los empleados para que puedan desarrollar sus tareas con seguridad y productividad. Por lo tanto debemos zonificar el restaurante, diferenciando las zonas y las actividades que se realizan en cada una de ellas para establecer la temperatura de color y la intensidad de luz adecuada para cada momento y espacio. Ajustándonos a la normativa, en la cocina, por ejemplo, se necesitan 500 luxes y se recomienda una temperatura de color entre 4.000 y 6500 grados Kelvin (K). Sin embargo, en los pasillos, con 100 luxes y 3.500 K, tendremos la luz perfecta.

La zona del bar es un punto especial de atracción, al que la gente accede para encontrarse, reunirse, esperar o comer algo mientras bebe. Se necesitan unos 100 luxes para iluminar este espacio, pero debemos también establecer áreas con 300 luxes, como la zona de trabajo de los camareros y la caja. El resto dependerá del objetivo marcado y el horario. Si es un local de pintxos, estos deben estar iluminados por una luz puntual, luminarias suspendidas o focos que destaquen y enmarquen el producto. Es importante que los estantes y vitrinas en las que están las botellas o alimentos queden también iluminados; ofrece confianza y ayuda al cliente a saber qué productos ofrecemos.
Iluminación en barra de restaurante y bar
El comedor es el corazón de un restaurante, el elemento que define el éxito o no del proyecto. La atmósfera será acorde a la tipología del local; no es lo mismo un espacio dedicado a la comida rápida que otro especializado en alta cocina. Si la especialidad son los desayunos, debe tener una iluminación general estimulante y fresca, con una abundante entrada de luz natural. Por el contrario un restaurante especializado en cenas, tendrá una luz tenue con luminarias suspendidas o focos que creen un ambiente íntimo o recogido. Estas luminarias pueden ser el detalle clave que otorguen carácter y personalidad al espacio, siendo protagonistas de la decoración. Las fuentes de luz deberán situarse como máximo a 75 cm de los comensales, tratando de evitar los deslumbramientos utilizando siempre que podamos una iluminación indirecta o apantallando los puntos de luz, de este modo lograremos una atmósfera cálida y confortable que genere una agradable experiencia.

¿Cuánta luz sobre la mesa?

Aquí la normativa nos permite utilizar la intensidad adecuada al carácter del espacio, siempre que exista luz suficiente para que los comensales puedan ver lo que comen. La luz de una vela es la forma más tradicional romántica y efectiva de iluminar una cena, pero si queremos ir más allá, con 100 luxes tendremos luz suficiente para que el plato se aprecie y crear la atmósfera adecuada.
Iluminación en cenas, luz para cenar
A parte de luxes y grados kelvin, debemos tener en cuenta la eficiencia energética del local. Las luminarias de los bares y restaurantes están encendidas prácticamente todo el día, provocando un gran consumo energético. La sustitución de fuentes de luz clásicas por lámparas led permitirá un ahorro superior al 50% a la vez que reduciremos el uso del aire acondicionado ya que estas luminarias generan menos calor. Como ejemplo, tomaremos el restaurante Bruno Sul Mare en Marbella, en el que se sustituyeron las dicroicas de 50w por MasterLED de 8W, generando un ahorro del 87%.

La luz crea movimiento y a la vez lo acelera o ralentiza. A través de la intensidad y temperatura de color, cambiamos la dinámica del espacio, condicionando la respuesta y velocidad del consumidor para el correcto desarrollo de las diferentes comidas. Una iluminación flexible que nos permita regular la intensidad y con varios encendidos, nos augura un gran porcentaje de éxito en nuestro proyecto. Pero los diseñadores de iluminación solo generamos el contexto adecuado para que después sean los chefs o maîtres quienes den sentido a la experiencia gastronómica y seas tú quien disfrute del resultado final.
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